Para hablar de tradiciones y arte popular en nuestro país, no podemos dejar de referirnos a las miles de familias que por generaciones
crean con sus manos asombrosos objetos decorativos y que además tienen diversas funciones en la vida cotidiana.
Las artesanías y las tradiciones representan una manifestación expresiva y una fuente de ingresos para todas esas familias en diversas comunidades de México, que además buscan reafirmar su identidad a través de su arte. La Navidad y las fiestas de Año Nuevo son los pretextos ideales para salir a disfrutar de nuestro país, de sus tradiciones y de sus artesanos. Acompáñanos a descubrir destinos increíbles para regocijarte en esta temporada, con las personas que amas. 

Este mágico lugar es uno de los ocho Pueblos Mágicos que tiene Michoacán y está a tan solo dos horas y veinte minutos de Zona Esmeralda (174 km). Desde hace más de 30 años, Tlalpujahua se transformó en un gran centro de producción de esferas navideñas, que son fabricadas artesanalmente con la técnica de vidrio soplado. Gracias al talento de sus artesanos locales, el pueblo organiza cada año “La Feria de la Esfera de Tlapujahua”, que este año concluirá el próximo 15 de diciembre y en la que además de esferas, podrás contemplar y comprar adornos navideños de todos los estilos para el arbolito de Navidad de la familia. Así que apúrate a visitarla antes de que termine.
La tradición artesanal de Tlapujahua se remonta a la época prehispánica y en este bello lugar, además de las increíbles esferas, llenas de colores, también podrás encontrar trabajo realizado en cantera, herrería artística, cerámica de media y alta temperatura, textiles, muebles rústicos y coloniales, arte plumario, arte elaborado con popote, farolería artística en latón e incluso frutas en dulce o conserva. Tlapujahua también es conocido como
“El Pueblo de la Eterna Navidad”, pues al igual que los duendes del taller de Santa Claus, más de 300 artesanos michoacanos trabajan en alrededor de 180 talleres artesanales de este lugar, para producir ¡20 millones de esferas que se distribuirán no solamente en México sino en distintos países alrededor del mundo! 

Localizado en el Estado de México está a “tiro de piedra” de Zona Esmeralda, pues el recorrido aproximado es de tan solo una hora (62 km). La principal joya del pueblo es el legendario ex Convento de San Agustín edificado en el siglo XVI y en cuyas paredes, los monjes agustinos realizaron por primera vez en nuestro país, una de las artesanías icónicas que ha trascendido todas las fronteras del mundo: la piñata. Las primeras piñatas fueron creadas en China para celebrar el Año Nuevo. Durante sus viajes, Marco Polo llevó esta tradición a Italia, la tradición también tuvo un gran arraigo en España. Fue exactamente en el año 1586, que los agustinos fueron autorizados por el Papa Sixto V para celebrar una fiesta antecesora de las posadas, llamadas “misas de aguinaldo”, con las que evangelizaron a los indígenas de la región, creando ¡piñatas! Desde hace 34 años, los artesanos locales realizan “La Feria de la Piñata”, que en esta ocasión se celebrará del 13 al 15 de diciembre de las 11:00 a las 22:00 horas.

Desde hace 122 años, cada 23 de diciembre en el Jardín de la Constitución, antes conocida como Plaza de Armas de Oaxaca se realiza una asombrosa fiesta y concurso de origen indígena para celebrar la Navidad: “La Noche de los Rábanos”.
Para llegar a Oaxaca desde Zona Esmeralda, el viaje es de aproximadamente ocho horas y quince minutos (534 km), pero si quieres conocer más acerca de nuestras tradiciones, el viaje bien vale la pena. Más de 100 artesanos oaxaqueños participan en esta celebración en la que utilizan hojas de “totomoxtle” (maíz) y rábanos, para crear asombrosas figuras de personajes cotidianos, de danzantes de la tradicional fiesta de la Guelaguetza, de figuras que nos remiten al glorioso pasado zapoteca de la región o de oaxaqueños ilustres como el violinista, pianista y compositor Macedonio Alcalá.

El pueblo de Atlixco, en Puebla, está a tan solo tres horas de Zona Esmeralda (219 km).
Sus habitantes se jactan de tener uno de los mejores climas del país y tienen la costumbre de adornar sus principales celebraciones con asombr osos tapetes floridos y de realizar danzas tradicionales de los quetzales y los hombres pájaro, además de encontrarse en las faldas del majestuoso volcán Popocatépetl. Una auténtica joya de Atlixco es su Zócalo, en el que se localiza una plaza de estilo arabesco que alberga al Ex convento del Carmen, que fue construido en el siglo XVI. Pero uno de sus mayores atractivos es que desde hace ocho años, Atlixco es un destino obligado para todos aquellos que quieren disfrutar de la magia de la Navidad, pues gran parte del pueblo se transforma en una gigantesca villa iluminada ¡durante 40 días!