La Autopista Atizapán-Atlacomulco, prometía ser uno de los proyectos viales más importantes durante la gestión del ex presidente Peña Nieto. Sin embargo, diversas circunstancias y escándalos, postergaron su tiempo de entrega, (que debió de haber sido en julio de 2016) y actualmente se rescindió el contrato a OHL.

La Autopista Atizapán-Atlacomulco, prometía ser uno de los proyectos viales más importantes durante la gestión del ex presidente Peña Nieto. Sin embargo, diversas circunstancias postergaron su tiempo de entrega, estimada en julio de 2016.

El pasado 8 de abril de 2019, Aleatica, la empresa constructora y concesionaria mexicana que se dedica al diseño, construcción y operación de carreteras y aeropuertos (anteriormente OHL Concesiones), anunció en un comunicado, la rescisión del contrato con OHL para la construcción de la Autopista Atizapán – Atlacomulco, “debido a que la Constructora de Proyectos Viales de México, S.A. de C.V., la Subsidiaria de OHL ha cometido incumplimientos graves bajo el citado contrato”.

El 22 de agosto de 2014, día en el que Eruviel Ávila Villegas, ex gobernador del Estado de México y Gerardo Ruiz Esparza, ex secretario de la SCT, daban el banderazo de salida al proyecto de la autopista, el Gobierno Federal estimaba que la vialidad se concluyera en julio de 2016, sin embargo, distintas circunstancias, entre las que sobresalen la crisis y los escándalos en los que se ha visto inmiscuida la empresa OHL, han provocado que la construcción de la autopista se haya postergado más de cinco años y aún no tenga una fecha de entrega.

Crónica de un escándalo

El 29 de mayo de 2017, el ahora Presidente, Andrés Manuel López Obrador denunció públicamente en un video, que la SCT le entregó a OHL la concesión de la Autopista Atizapán
-Atlacomulco por 30 años, porque la empresa de origen español estaba financiando la campaña política del actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

Puedes ver el video en este link:
https://www.facebook.com/watch/?v=10156306526129782

AMLO mencionó que en la licitación, “participaron dos empresas, la Promotora de Desarrollo de América Latina y OHL. Ambas empresas ofrecen las mismas condiciones económicas. Inclusive, la Promotora de Desarrollo de América Latina, planteaba que cobraría menos pesos de peaje (…) Pero la SCT resuelve que Promotora no puede ganar porque no es solvente, y por eso le entregan la concesión a OHL de España”. 

Ante las acusaciones de AMLO, OHL publicó un desplegado en distintos medios de comunicación de circulación nacional, negando los señalamientos del político tabasqueño y aseguraron que “la adjudicación se hizo en un proceso abierto y transparente.

La oferta de construcción de OHL México era menor por más de 840 millones de pesos. Se ha pretendido relacionar a OHL México con una estructura de financiamiento de campañas políticas. Además de falso, técnicamente no es posible, dadas las políticas internas de la empresa. Cabe decir que el gobierno corporativo de OHL México prohíbe y hace impracticable participar o financiar campañas políticas”, mencionó en su comunicado OHL. Sin embargo, la crisis que vivía la empresa española, sucedió desde mucho antes.

¿Qué ocurrió con OHL?

Desde el año 2015, altos directivos de la compañía, como José Andrés de Oteyza, su entonces presidente, y Pablo Wallentin, el vocero,  fueron protagonistas de diversas grabaciones en las que revelaban presuntos sobornos a funcionarios del Estado de México y en las que se dieron a conocer la manipulación de los costos de operación del Viaducto Bicentenario.

Y a finales de marzo de 2016, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) multó a OHL con 71 millones 964 mil 662 pesos por la forma en que registró y reportó la contabilidad de los ingresos de sus concesiones.

La reputación de la empresa se vio afectada de tal forma, que cambiaron de dueño y de nombre. En noviembre de 2014, IFM Investors, que es el mayor fondo de pensiones australiano lanzó una oferta formal, para adquirir el 25% de OHL México y la transacción se concluyó en abril de 2015 pero entonces, estalló un nuevo escándalo. Las acusaciones de corrupción también iban en contra de la matriz de OHL en España, además de la admisión de malos manejos y de una complicada situación financiera.

Al final se vendió al 100% la empresa a
IFM, por 2,775 millones de euros. Y este año cambió de nombre y se convirtió en Aleatica.

Después de que Aleatica anunció la cancelación de la Autopista Atizapán – Atlacomulco y de la autopista colombiana Río Magdalena, las acciones de OHL cayeron hasta en el mercado continuo un 8,64% hasta marcar un precio de 1,10 euros.

¿Qué pasará con la autopista?

En el comunicado que emitió Aleatica, se informó que su subsidiaria, que es Ingeniería, Procura y Construcción de la Autopista de Altas Especificaciones Atizapán – Atlacomulco, en el Estado de México (la “Autopista ATAT”), “ha mantenido una comunicación continua con la Secretaria de Comunicaciones y Transportes en relación con la continuidad de los trabajos de construcción y la terminación del contrato; y ATAT continuará los trabajos de construcción junto con los subcontratistas que han trabajado en el proyecto y aquellos nuevos contratistas interesados en participar en el proyecto. El proceso de selección de el (los) nuevo(s) contratista(s) incluirá específicamente, entre otras, a compañías locales mexicanas”.

Por si fuera poco, la tarde del 27 de enero del año pasado, se atribuía a la construcción de la autopista, el sismo de 3.1 grados, ocurrido en los límites de Zona Esmeralda y Villa Nicolás Romero. Sin embargo, la ex alcaldesa Ana Balderas negó categóricamente el uso de dinamita por parte de OHL.

Además, comuneros del municipio de Villa del Carbón, entre muchos otros de distintos municipios por los que atraviesa la autopista, han señalado que la construcción de la vialidad ha puesto en riesgo 33 mantos acuíferos de la región, al mismo tiempo que se ha desencadenado una tala desmedida y la muerte de fauna local, por lo que exigen que la obra se cancele definitivamente.