Staff nuestromedio/ En nuestro país se recolectan diariamente 86 mil 343 toneladas de basura, ¿puedes imaginar todos esos desperdicios juntos?. El 9.6 % se generan en el Estado de México, aproximadamente se producen 900 toneladas diarias en Atizapán y 770 gramos por persona en cada hogar. Muy cerca de Zona Esmeralda, ya hay un fraccionamiento entero que separa al cien por ciento su basura y la recicla, conoce la historia de su éxito.

Es urgente cambiar nuestros hábitos de consumo y de tratamiento de los residuos sólidos urbanos (RSU) si queremos heredarles un buen entorno a nuestros hijos. La basura que producimos proviene principalmente de viviendas, edificios, calles, avenidas, parques y jardines.

En México se separa diariamente el 11% de la basura recolectada y solamente 46 de cada 100 hogares separan la basura.

Existen únicamente cinco entidades en nuestro país que destacan en separar la basura: Querétaro, Jalisco, Nuevo León, la CDMX y por último, el Estado de México que se ocupa de separar el 15% del total de la basura que se separa en el país. Y en nuestro estado existen 43 centros de acopio operados por los municipios para recibir todo tipo de materiales para ser separados, clasificados o darles un tratamiento para reutilizarse. Principalmente se recolectan papel, cartón, PET y vidrio.

El riesgo de la basura

Recicla

El principal desafío que enfrentamos como sociedad en el tema del tratamiento de los RSU, es evitar que los sitios en los que se depositan los desperdicios se conviertan en focos de contaminación o infección, y se asegure que no serán dispersados. Sin embargo, si desde nuestros hogares redujéramos significativamente la producción de basura y recicláramos todo lo que pudiéramos, no habría necesidad de preocuparnos por la basura orgánica e inorgánica, sino exclusivamente de la sanitaria.

Los basureros son generadores de biogases, algunos de los cuales también son gases de efecto invernadero (GEI). Los que se producen en mayor proporción son el metano (CH4) y el bióxido de carbono (CO2), mientras que los que se producen en cantidades muy pequeñas son el nitrógeno (N2), sulfuro de hidrógeno (H2S), hidrógeno (H2) y oxígeno (O2), y en cantidades traza, monóxido de carbono (CO), amoniaco (NH3), hidrocarburos aromáticos y cíclicos y un grupo de gases conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COV). Todos ellos generan problemas ambientales de diversa índole, que van desde olores desagradables hasta la contribución al aumento de la temperatura global. Además, varios de esos gases (por ejemplo, el NH4, el CO y el CO2) tienen un efecto directo nocivo sobre la salud humana.

La basura también genera sustancias agotadoras de ozono (SAO), que son compuestos que afectan la capa de ozono y contribuyen a su destrucción; entre ellos se encuentran los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC), hidrofluorocarbonos (HFC) y los halones, por mencionar los más importantes.

La contaminación de los suelos y cuerpos de agua adyacentes, superficiales y subterráneos se provoca porque muchos RSU generan líquidos durante su proceso de descomposición, los cuales se conocen con el nombre de lixiviados que provocan problemas irreversibles de toxicidad, acidificación y de acumulación de residuos orgánicos en los ecosistemas acuáticos. Y por último, la proliferación de fauna nociva como insectos, tales como moscas, cucarachas, pulgas y mosquitos puede provocar enfermedades como diarrea, tifoidea, paludismo, giardiasis y dengue. Las ratas pueden diseminar peste, tifus y leptospirosis y las aves toxoplasmosis, además de interferir con las rutas de las aeronaves y provocar accidentes.

Un verdadero ejemplo a seguir

Cuando uno sube a Zona Esmeralda por el camino de Boulevard Bellavista, mejor conocido como “El Tornillo”, puede observar el verdor de los camellones y jardines del Club de Golf Bellavista y su espectacularidad. Sin embargo, nadie pensaría lo que ocurrió en este fraccionamiento y lo que todos los vecinos lograron con respecto a su sistema de recolección de basura.

El cambio de mentalidad y de hábitos, respaldado por un sólido reglamento interno y la suma de voluntades de cada hogar, provocaron que poco a poco todos los vecinos separaran sus residuos, con el objetivo de reutilizar, reciclar distintos recursos y proteger el medio ambiente hasta lograrlo al cien por ciento.

El amor por la naturaleza se contagia

Silvia Becker es la encargada del Comité de Ecología de la Asociación de Colonos del Club de Golf Bellavista y Manuel Martínez es el encargado del Área de Mantenimiento y uno de los creadores del Corredor Ecológico. El proyecto fue inspirado y creado hace más de 12 años por la Dra. Elena Kahn Yarowinsky, la fundadora de la asociación ambientalista “Guerreros Verdes A.C.”, que trabaja e informa sobre los riesgos de la manipulación genética, el uso de pesticidas, semillas transgénicas y proyectos de riesgo ambiental.

Manuel mencionó que “todo principio es difícil”, pues hace 12 años tenía que pedir las cáscaras de naranjas en los puestos de jugos, para integrarlas a una mezcla que hacía con todas las hojas secas y desechos de jardinería del fraccionamiento para crear composta. “Al principio, la gente no creía en este proyecto. Una parte de esta mezcla la recolectábamos de los desechos orgánicos del club y otra de los desechos de los puestos de jugos, para poder crear el bokashi, que es un abono natural que tiene un proceso más acelerado que el compostaje”.

La palabra bokashi es de origen japonés y significa: “materia orgánica fermentada”.

Manuel nos contó que para hacer este abono se necesita tierra, materia orgánica seca y material con nitrógeno que está integrado por hierbas, pasto, frutas o verduras que sean verdes.

Nada es imposible

Dentro del trabajo que ha hecho Silvia Becker en el Comité de Ecología, destaca el hecho de que absolutamente toda la comunidad del fraccionamiento, que consta de 382 familias, separa su basura. “Anteriormente, los vecinos de solamente 30 casas separábamos la basura. Incluso yo no lo hacía de la forma adecuada. La señora Khan ya había intentado hacerlo por tres años y cuando me invitaron a trabajar en la asociación, yo quería colaborar con ella. Manuel ha sido un gran apoyo y me ha enseñado y transmitido muchos de sus conocimientos”.

Silvia organizó una plática para motivar a los vecinos a separar sus residuos en tres grupos: basura orgánica, basura inorgánica y sanitaria. A pesar de los esfuerzos hechos por Silvia y su equipo, la primera vez no tuvo la convocatoria esperada, pero afortunadamente, poco a poco, la comunidad entendió la necesidad de separar la basura y reciclar, hasta que se modificó el reglamento de colonos para que la separación fuera obligatoria.

Un oasis verde

Cuando uno visita por primera vez el Corredor Ecológico, se sorprende gratamente de los alcances y dedicación que han tenido sus creadores. Silvia Becker ha seguido apoyando la iniciativa del corredor que se ubica en una zona limítrofe del fraccionamiento y otra colonia.

Cada uno de los espacios se han aprovechado perfectamente y el espacio incluye una zona para crear toneladas de bokashi y composta; un huerto con distintos tipos de plantas, vegetales, frutas y herbolaria; un vivero; un área donde se crean bioles,  que son abonos líquidos de tipo foliar orgánico y además, un espacio donde se imparten cursos ecológicos.

Afortunadamente, el buen ejemplo ha cundido y ya hay otros fraccionamientos en Atizapán y en Zona Esmeralda que han buscado a Silvia y Manuel para aprender de su experiencia y éxito y replicar el trabajo con sus vecinos, como es el caso del Club de Golf La Hacienda, Hacienda de Vallescondido, Prado Largo y Rancho San Juan.

Health Coach Pilar Salcedo y Laila González
Health Coach Pilar Salcedo y Laila González